Conseguir la distribución perfecta para nuestra cocina puede ser una tarea realmente complicada. Establecer todos los elementos en su sitio puede llevarnos horas de esfuerzo y muchos quebraderos de cabeza. ¿Qué queremos hacer en nuestra cocina? ¿Cómo la queremos disfrutar?

Y es que la cocina es un espacio de nuestra casa destinado a muchas tareas distintas, por lo que tiene que estar habilitada para que nos sintamos cómodos en todo momento. Al final, se trata de un espacio donde pasaremos mucho rato, cocinando o comiendo, y que necesitamos tener a nuestro gusto en todo momento.

¿Cómo planeamos esa distribución del mobiliario? En este post, trataremos de daros algunos consejos para que vuestra cocina cumpla con su cometido y consiga ser ese espacio que tanto deseamos en nuestras casas. Qué más da si el espacio es amplio o reducido; lo importante es saber aprovecharlo.

Diferentes distribuciones

Antes que nada, debemos aprender a diferenciar todos los tipos de distribuciones que podemos aplicar a nuestra cocina. Dependiendo del espacio que tengamos, podremos aplicar una fórmula u otra a la estancia.

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Cocina en U

Si tenemos poco espacio, podemos utilizar tres de las cuatro paredes de nuestra cocina para colocar todos y cada uno de los elementos que la conforman. Pese a que casi toda la cocina quedará ocupada, nos permitirá optimizar el espacio al máximo.

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Cocina en L

Esta es una opción intermedia, por si no tenemos mucho espacio pero necesitamos maniobrar mientras cocinamos; así, solamente ocuparemos dos de las cuatro paredes y tendremos más espacio disponible para nosotros.

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Cocina en línea

Tal y como su nombre indica, este tipo de distribución consiste en colocar todo el mobiliario de cocina en una misma pared, en forma de línea. Esta distribución es ideal para cocinas estrechas.

Como complemento, podemos tratar de añadir otra línea de muebles justo enfrente para poder comer, servir bebidas, etc.

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Cocina en paralelo

La cocina en paralelo consiste en colocar el mobiliario de cocina en dos paredes opuestas, para así tener mucho espacio en medio de la estancia. Necesitaríamos, eso sí, bastante espacio como para que esta distribución nos salga rentable.

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Cocina en isla

Si tenemos espacio suficiente, esta es nuestra distribución de cocina ideal. Colocar los muebles en el centro de la cocina nos permite tener mucho espacio para maniobrar y para poder usar la cocina a nuestro antojo.

La importancia de la luz

Uno de los elementos que debemos tener más en cuenta a la hora de distribuir el mobiliario de nuestra cocina es la luz que tendremos a nuestro alcance. No es lo mismo la luz natural que la artificial, y cada uno de estos tipos de iluminación es ideal para diferentes zonas de la cocina.

Invitar a que la luz natural entre por nuestras ventanas puede hacer que el ambiente general de la cocina mejore sustancialmente. Es por eso que deberíamos colocar el mobiliario de tal forma que la luz pudiera entrar de forma natural y no tuviéramos que depender exclusivamente de luz artificial.

Igualmente, es evidente que debemos aportar algo de iluminación por nuestra cuenta a esa estancia de la casa. Es por eso que hay que diferenciar los diferentes tipos de luces que podremos colocar en nuestra cocina.

Mientras que las luces colgantes pueden ayudar a que nuestra cocina tenga más luz, las luces focalizadas nos tienen que ayudar a realizar las tareas diarias en la cocina, desde preparar alimentos a lavar los platos.

Cuanta más luz haya, más confortables nos sentiremos en ese espacio y más agradable será a la vista nuestra cocina selecta. Si a eso le añadimos ciertos detalles de color en los muebles, en las paredes o en el suelo, podremos empezar a creer que tenemos la cocina de nuestros sueños.

Adaptar nuestra cocina

Al final, tenemos que tener en cuenta qué es lo que queremos hacer en nuestra cocina y hasta que punto podemos aprovechar el espacio disponible. De nada sirve planear nuestra cocina de una cierta manera si realmente no podemos llevar a cabo nuestra idea.

Si concebimos nuestra cocina como un espacio donde, solamente, elaborar nuestros alimentos, podremos jugar con mucho más espacio disponible para desarrollar su función principal.

Si, por el contrario, queremos comer en nuestra cocina, tendremos que distribuirla de manera mucho más efectiva para aprovechar al máximo el espacio posible.

La cocina tiene que adaptarse a nuestras necesidades, y no al revés. Si nos conformamos con un espacio con el que no estamos cómodos, acabaremos por cansarnos de cierta distribución y intentaremos cambiar el mobiliario sin los resultados esperados.

Es por eso que, antes de ponerse a distribuir nuestro mobiliario, conviene hacer un estudio del espacio que tenemos a nuestra mano y saber en cada momento qué queremos hacer con él. Si lo hacemos debidamente bien, conseguiremos una cocina que nos permita hacer lo que queramos con ella y sintiéndonos cómodas y cómodos siempre que cocinemos o comamos en ella.

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